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lunes, 20 de abril de 2009

El liderazgo en productividad de los EE.UU, por Samuel Cotarelo Estévez

La primera potencia económica mundial actualmente, EEUU, adquirió el liderazgo en productividad entre 1890 y 1913, con Reino Unido como predecesor y anteriormente Holanda. Este fenómeno se debió a los cambios que se produjeron en su economía a lo largo de todo el siglo XIX, y es lo a continuación procedemos a analizar

Una de las disyuntivas que separan las tesis de unos historiadores de las de otros son las  fechas en las que el verdadero crecimiento comenzó. Paul David, por ejemplo, afirma que el crecimiento comenzó  a principios del siglo XIX. Concretamente entre 1800 y 1820 se habría producido una mejora considerable en la productividad y en la renta per cápita. Por otro lado, Thomas Weiss postula que el verdadero crecimiento empezó a partir de la segunda década del XIX:  entre 1820 y 1840 tuvo lugar un fuerte crecimiento económico, mientras que de 1800 a 1820 apenas se puede destacar crecimiento alguno. Esta última teoría es la más aceptada por dos razones. La primera es por la calidad de la información a la que este último autor tuvo acceso, mientras que Paul David, al ser predecesor de Weiss, contó con una información menos fiable. La segunda razón es simple y llanamente por la cantidad de información disponible, siendo para Thomas Weiss mucho mayor al haber existido más tiempo  e investigaciones previas.

En cuanto a las causas de este crecimiento, existen también varias tesis, aunque no necesariamente se contradicen entre sí. Algunas de ellas son las siguientes: las que insisten en la productividad de la mano de obra (Thomas Weiss), la introducción de instituciones públicas (Thomas Weiss, Schaefer y Rostow), descubrimientos técnicos y tecnológicos e incremento de la tasa de inversión interior (Thomas Weiss y Rostow), o la abundancia de recursos naturales (Wright).

El  aumento de la productividad en la mano de obra es crucial según Thomas, pues será el factor que permita aumentar el output per cápita. El incremento de la productividad fue posible por la introducción de tecnología en los procesos de producción no sólo en la industria sino también en la agricultura. La presencia de la tecnología fue decisiva a lo largo de todo el siglo XIX, con descubrimientos tales como la máquina de coser o el telégrafo. Este último dio asimismo un fuerte impulso a las comunicaciones y contribuyó a la unidad de mercado.   La inversión en tecnología acabó internalizándose en el seno de las grandes corporaciones norteamericanas desde las últimas décadas del XIX.

En cuanto a las instituciones, y según Thomas Weiss y Schaefer,  se pueden distinguir una función básica, que es conferir estabilidad a la vez que continuidad a las relaciones de comercio (interno y externo) y mantener la existencia  por  otra parte dos tipos de “normas”,  las normas formales, que van desde las obligaciones contractuales entre los individuos hasta las leyes constitucionales, todas ellas siguiendo una clara  jerarquía. Por otra parte, existe una serie de normas informales, que no están redactadas como las leyes pero que se presuponen hasta tal punto de ser perfectamente conocidas por toda la población (hablo de rutinas, costumbres, tradiciones), y que también muy importantes para el desarrollo de un país.

En conclusión, todos estos factores se encuentran fuertemente interconectados. Pero podríamos afirmar que para que el intenso desarrollo de la economía norteamericana durante la segunda mitad del siglo XIX fuese posible lo más importante fue la presencia de unas buenas y sólidas instituciones que confirieron estabilidad política y social, y a la vez canalizaron fuertes inversiones en I+D en campos  prácticos y útiles para la industria que crecía en ese momento.  Esto a su vez aumentó  la productividad de la mano de obra, al mismo tiempo que se incrementaba la inversión en capital humano, para aumentar la mano de obra no sólo cuantitativamente sino también cualitativamente, lo cual permitió disparar la productividad durante ese periodo. Citando una frase de Rostow, “For an economic growth it’s necessary an increase in the investment share of national input, an emergence of a leading sector and the development of political and social institutions”.

lunes, 30 de marzo de 2009

Las fuentes del crecimiento económico norteamericano, por Pablo César Olmo Navarro

El crecimiento económico estadounidense en la segunda mitad del siglo XIX fue espectacular si lo comparamos con otros países. En este periodo, concretamente desde la última década de ese siglo, Estados Unidos superó a Reino Unido como primera potencia económica mundial. A continuación voy a repasar cuáles fueron las principales fuentes del crecimiento económico que experimentó Estados Unidos.

En primer lugar, uno de los principales factores a tener en cuenta es la abundancia de tierra y la riqueza en recursos naturales del territorio estadounidense. Ello significó una mejor dotación de recursos y conllevó una ventaja competitiva en agricultura y minería. Estados Unidos gozó de una superioridad clara frente a otros países competidores en estos sectores. Además, la utilización de maquinaria mejoró los rendimientos en la agricultura. Las enormes dimensiones del territorio se pueden considerar, por tanto, una primordial fuente de crecimiento económico. Estados Unidos tenía además gran variedad de climas y recursos, lo que facilitó la especialización regional. Al mismo tiempo, ello posibilitó la formación de un gran mercado interno.

La abundancia de recursos naturales pudo ser aprovechada gracias al desarrollo de los transportes. La construcción de canales y caminos de peaje, además de la mejoras en el transporte con la aparición del ferrocarril, facilitaron el acceso a recursos naturales y la formación de un mercado interno de gran escala. Esto supuso una importante disminución en costes y un incremento en la productividad.

Por otra parte, otra de las causas a tener en cuenta es el aumento de la inversión interna. Estados Unidos destacó por su esfuerzo inversor, lo que permitió un incremento de la productividad per cápita. Al esfuerzo inversor de capital se unió el esfuerzo en la inversión en capital humano, con el apoyo del gobierno federal y la institucionalización de la investigación y la formación en el seno de las grandes empresas: investigación de mercados, avances en técnicas de venta, publicidad, desarrollo de tecnología…

Por último, Estados Unidos durante el siglo XIX experimentó un fuerte crecimiento demográfico. El alto crecimiento natural y el aumento de la inmigración procedente de Europa fueron las causas del incremento poblacional estadounidense hasta llegar a convertirse en la mayor del mundo. Destacar que el crecimiento demográfico no implica siempre un aumento en la riqueza de un país, pero en los Estados Unidos la unión de factor tierra y recursos abundantes, tecnología e inmigración produjo un resultado de fuerte crecimiento económico.

El crecimiento de los Estados Unidos, por David J. Andrés Cerezo

En la segunda mitad del siglo XIX  Estados Unidos tomó el relevo de Inglaterra como país líder en productividad. En este breve ensayo nos planteamos cuáles pudieron ser las principales fuentes del crecimiento económico norteamericano, que podrían explicar su mayor éxito relativo.

Un factor a tener en cuenta es el crecimiento de la población por la aportación realizada por la inmigración. La escasez de mano de obra en relación a los recursos naturales dio lugar a salarios altos que motivaron la llegada de inmigrantes procedentes de Europa, atraídos en parte por ese diferencial salarial. Asimismo, la tasa de crecimiento natural fue muy elevada. De los 23.2 millones de habitantes que había en 1850, los Estados Unidos  alcanzaron los 76 millones en apenas 50 años. Este desarrollo demográfico impulsó la formación de un importante mercado interno, posible gracias también a una adecuada red de transporte.

La amplia extensión territorial fue otro de los factores determinantes del liderazgo estadounidense.  La gran cantidad y variedad de recursos naturales tuvo como consecuencia un alto grado de especialización regional. Además, esta abundancia de recursos impulsó la introducción de maquinaria para suplir de alguna manera la escasez de mano de obra.  

La relativa estabilidad política de los Estados Unidos es un factor a tener también en cuenta. Asimismo, el gobierno federal promovió la unidad de mercado y una elevada libertad económica. Ello incentivó la innovación empresarial, con la creación de grandes sociedades anónimas. La elevada protección de los derechos de propiedad y una mentalidad liberal libre de tradiciones del pasado impulsaron asimismo este proceso de crecimiento.

En definitiva,  las condiciones naturales del país (abundancia de recursos minerales, gran disponibilidad de tierra) y la unión de una mentalidad competitiva e instituciones que garantizaban una recompensa al esfuerzo invertido sentaron las bases del liderazgo norteamericano desde las últimas décadas del siglo XIX.

Imagen: Ceremonia de clavado del "Remache de Oro" en Promontory (Utah), 10 de mayo de 1869, para celebrar el encuentro de la línea transcontinental tendida por Central Pacific y Union Pacific